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Entrevista a Alfredo Valdés Jr.



Por: Juan Carlos Angel y
Julio Ramírez


Con ocasión de la realización del Festival de Jazz y músicas del mundo realizado en el mes de septiembre en la ciudad de Medellín, que se ha convertido en uno de los más importantes que se realizan en la actualidad, por la convocatoria y organización así como de los músicos que anualmente concurren a él; Cachao “El Eterno Maestro” fue invitado de gala y con él Alfredo Valdés el gran pianista cubano guerrero de muchas lides y uno de los maestros más representativos de nuestra música caribeña, el pianista cubano amable y muy dispuesto con sus admiradores nos concedió la entrevista que a continuación transcribimos, agradeciendo su disponibilidad y caballerosidad. Esperamos que sea de su agrado.

P. Maestro ¿su lugar de nacimiento y fecha de la misma?

R. Yo nací en La Habana, Cuba, en Calixto García, el 31 de mayo de 1941, y me crié en Marianao, provincia de La Habana.

P. ¿Cómo fueron sus inicios en la música y más detalles?

R. Bueno, mi tío Óscar Valdés convenció a mi madre para que me pusiera a estudiar música con el mismo profesor de mi primo Lázaro: el maestro José Ochoa Berrios, él era del Oriente de Cuba, miembro de una orquesta muy popular que se llamaba Los Ochoa, era un profesor muy disciplinario, catedrático del Instituto Torrens de La Habana, éste era un lugar donde llevaban a todos los muchachos que tenían problemas de conducta. Ochoa había sido miembro de la banda de la policía del Oriente; fue mi primer profesor, tocaba trombón, trompeta, bajo y piano; él era un músico completo; estudié con él desde los once años hasta los catorce cuando partí a New York, lo recuerdo con mucho cariño, por que fue el que me disciplinó; yo era muy sinvergüenza, no quería estudiar ni hacer nada, sólo quería jugar pelota y él me enseñó a tocar el piano y aprendí muy rápido a tocar el método de piano Orbón, en dos años me lo comí todo y en cuatro meses yo aprendí lo que se enseñaba en un año. Cuando llegué a New York en 1956, ya estaba en sexto año de estudio, en tres años hice seis años de piano.



Alfredo Valdés Jr


P. ¿Antes de su viaje a New York integró alguna orquesta en Cuba?, ¿qué motivó su partida a los Estados Unidos?

R. No, nunca toqué profesionalmente en Cuba, pero sí me crié en los estudios de las emisoras CMQ, Radio Progreso, Unión Radio presenciando y escuchando tanto ensayos como presentaciones de los miembros de mi familia, mi viaje a los Estados Unidos lo motivó el deseo de mi familia de emigrar, yo aún era menor de edad; tanto mi madre como mi padre (Alfredo Valdés, otra leyenda de la música cubana) vivieron la mayor parte de su vida fuera de Cuba. Desde mucho antes de mi nacimiento ellos tuvieron ansias de emigrar; mi padre vino a Estados Unidos primero en el 33 con el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro y mi madre con la Orquesta Anacaona en el 35. Yo me crié prácticamente con mi abuela materna. Posteriormente con la ayuda de mi tío Vicentino (Valdés), al cual mi padre había ayudado previamente a instalarse aquí en New York, los tres emigramos legalmente a los Estados Unidos en el 56.



P. Usted pertenece a una familia de estirpe musical, ¿cómo fueron sus influencias?

R. En mi casa se cantaba, se tocaba guitarra y era el punto de encuentro preferido de artistas y deportistas de renombre, para mencionar algunos: Ruth Fernández cantante gloria de Puerto Rico y mi madrina, Eligio Sardiñas Montalvo conocido como “Kid Chocolate” Campeón Mundial de Boxeo, Cándido Camero el conguero, etc.

P. Cuéntenos del legado de su padre Alfredo Valdés.

R. A mi padre le debo el amor y respeto por la música a la cual me he dedicado desde que tengo uso de razón, desde que llegué a Estados Unidos me integré a la orquesta de mi padre Alfredo Valdés y seguí estudiando con Rafael Óscar Muñoz Bouffartique, un gran maestro cubano, profesor de solfeo, todos los grandes músicos estudiaron con él, inclusive el Bebo Valdés, cuando Bouffartique vivía en el Bronx. Después seguí estudiando con un profesor panameño que se llamaba Nicolás Rodríguez, posteriormente fui a la escuela estatal de California, donde recibí clases con el profesor Aurelio de la Vega que era cubano y director del departamento de música de esa escuela, fui graduado en la Universidad de Queens Colin, sacando un grado en el magisterio de música en la especialidad del piano y composición, después la cambié a literatura y terminé graduándome; pero en realidad tengo suficientes créditos para sacar un grado en música. De allí entré a trabajar al sello SAR Record, luego con el sello Caimán y más adelante lo hice con Son Boricua, trabajé en el primer disco de Mario Bauzá, con “Chocolate” Armenteros, la India de Oriente, Roberto Torres, Henry Fiol.



Alfredo Valdés Jr
con la Orquesta de Arsenio Rodríguez 1959


P. Maestro, ¿qué orquestas integró a su llegada a New York? tengo entendido que grabó con Arsenio Rodríguez y aparece en las grabaciones iniciales de Ray Barreto entre otras.

R. Así es, al llegar a la mayoría de edad ingresé al Conjunto de Arsenio Rodríguez y sus Estrellas fue en el año 1959. Al año siguiente grabé mi primer disco con Arsenio “Fiesta en el Harlem” para el sello SMC y al año siguiente grabé otro disco con Arsenio para el sello Ansonia.

Un año después fundé la charanga original de Ray Barreto. En el primer disco llamado “Pachanga con Barreto” para el sello Riverside, el maestro Héctor Rivera tocó y arregló, pero la producción se hizo sin haberse fundado la orquesta, eso fue en el año 61. En la primavera del 62, grabamos oficialmente el primer disco para el sello Riverside con el “Negro” Vivar, “Chombo” Silva, Willie Rodríguez, Wito Kortwright, Pete Bonet, Ricky Jackson, Joe Canoura, Mike Stancerone, Ralph Carrillo (en esa grabación también participaron Rudy Calzado y Ray Mantilla); el disco se tituló “Latino” y es considerado un clásico del Jazz Latino.



Alfredo Valdés Jr
con la Orquesta de Ray Barreto


Después saltamos para Tico, yo grabé cinco LP con Barreto en dos años.

P. Maestro Valdés ¿usted fue testigo y protagonista de la época de la pachanga, por que no nos cuenta cómo se sucedió este fenómeno musical de inicios de los 60´s de la pachanga, por que no nos cuenta cómo se sucedió este fenómeno musical de inicios de los 60´s.

R. La pachanga llega a New York con artistas como Rolando Laserie y José Fajardo al Palladium. Éste era el lugar donde actuaban los músicos recién llegados de Cuba y Puerto Rico. Por esos días las charangas estaban de moda, recuerdo que Alfredo Valdés grabó un LP que tituló “Charanga en Órbita”. Además de Arsenio yo tocaba con Dioris Valladares en el Caravan Club en el Bronx y en el verano del 61 con Pete Terrace, neoyorkino de padres puertorriqueños y también graduado en La Academia Julliard. En lo concerniente a repertorio nunca nos faltaron obras de (Eduardo) Davidson, su creador.

P. ¿Cómo lo impactó la aparición del Boogaloo y con quién tocaba en esa época?

R. El Boogaloo fue una mueca grotesca al son montuno, como una reacción a la política anti-yankee de Fidel Castro y a la interrupción de la corriente afro-cubana hacia Estados Unidos. Yo me encontraba en Los Ángeles, California, con la Orquesta de René Bloch cuando oí la palabra Boogaloo por primera vez.

P. Cuando el boom de la salsa aparece, ¿cómo impacto su carrera musical?

R. La llamada salsa no es más que un “gimmick”, una estrategia, un truco de publicidad para hacer más global lo que se estaba tocando.



P. ¿Cuándo estuvo por primera vez en Colombia?

R. Eso fue en el año 1964; mira, de esa gira recuerdo una anécdota tremenda, me llama René Hernández, el pianista de Machito, y me dice… oye Alfredo, yo estoy ensayando con la orquesta de Tito Rodríguez y no quiero estar en una gira que va a hacer la orquesta de Machito y me dice ¿tú quieres ir?, yo le contesté… claro que sí, para mí es un orgullo tocar con Machito, esa orquesta es una institución muy grande; esta experiencia es importante para mi carrera, me glorifica, además mi esposa está esperando nuestro primer bebé y la plata me viene bien; entonces él me dijo: saca el pasaporte que yo no voy a ir, ya hablé con Mario Bauzá y le dije que tú estabas interesado. Al final salimos de gira en diciembre de ese año para Colombia, hicimos vuelo directo de New York a Bogotá, eso fue en Avianca, yo todavía conservo la foto del avión, que fue uno de los primeros que compró Avianca, íbamos como sesenta personas; músicos, bailarines, hasta cómicos, como el enano “Tuntún” esa era toda una compañía “Tuntún” esa era toda una compañía.



En Bogotá nos presentamos en el Hotel Tequendama y luego volamos a Cali a hacer las casetas campestres, después viajamos a Lima, Perú, recuerdo que algunos músicos no pudieron salir de Colombia; como “Chocolate”, Valdés el conguero, Julián Cabrera y algunos otros; ya que tenían pasaporte cubano, después salieron del problema y pudieron viajar. Nos iban a pagar doscientos dólares a cada músico, que en aquel entonces era muchísimo dinero, cuando llegamos a Lima, nos estaba esperando el empresario argentino Mauricio Tamara. Luego empezaron a llegar los demás músicos que no habían podido viajar e hicimos los programas de televisión pero resulta que Tamara se fugó con treinta mil dólares y nos dejó varados, en esos momentos no teníamos ni con qué comer, nos tuvimos que trasladar del hotel Crillón, para el Bolívar que era inferior, en el momento no teníamos pasajes ni dinero para regresar. Mario Bauzá tuvo que viajar a New York para conseguir dinero para el retorno de toda la compañía.



Bogotá, dicembre de 1964. Orquesta de Machito
Graciela, Machito, Mario Bauzá, Alfredo "Chocolate" Armenteros, Alberto Valdés, Julián Cabrera, Frank Colón, Alfredo Valdés JR y algunos más.


Entonces yo dije: no me voy a morir de hambre, no voy a pasar las de Caín, tengo una orquesta con músicos de mucho nombre; me puse las pilas y dije: lo que tengo acá son recursos na má, salí y pregunté dónde quedaban las casas disqueras, me dieron la dirección de la compañía de Discos Mag (no me olvido Oroya 114), hablé con el propietario de la compañía, el ingeniero Miguel Ángel Guerrero y le vendí dos producciones, el sueldo era insignificante en comparación a lo que nosotros estábamos acostumbrados a ganar en New York, pero era un dinero que en ese momento caía muy bien y los músicos querían tocar, de ese modo hicimos los dos discos con mi nombre. Los trabajos los coloqué como “Al Valdés y su Orquesta”, esos fueron mis dos primeros discos y fueron grabados con grandes músicos, la integraban entre otros artistas de las calidades de Mauricio Smith (flautista), “Chocolate” Armenteros, que por ese tiempo tocaba la trompeta súper bien y estaba el primer saxofonista de la orquesta de Count Basie (Danny) entre otros; en esos discos yo arreglé, canté y toqué el piano y la percusión; no invité a Graciela, Machito, ni Bauzá por respeto con ellos; es importante agregar que la grabación no la hice con la Orquesta de Machito, la hice con un grupo escogido de músicos voluntarios e indignados como yo con la situación. En estas grabaciones participaron músicos argentinos y peruanos que no pertenecían a la orquesta.

P. A su regreso, ¿cómo desarrolló sus actividades artísticas?, ¿sigue su carrera como Director o vinculado con otras orquestas?



R. A mi regreso me trasladé a Los Ángeles, California, y toqué con la orquesta de René Bloch, que estaba integrada por varios músicos de New York como Pat Rodríguez (de la orquesta de Tito Rodríguez), Rolando Lozano (de Mongo Santamaría), Papi Torres (de Tito Rodríguez), Don Ellis (famoso trompetista de jazz, compositor de música experimental y temas de películas), Rudy Calzado (de Mario Bauzá y José Fajardo) y otros.

A finales de los sesenta René Bloch disolvió la orquesta y se dedicó a la dirigencia sindical de músicos en Hollywood (Local 47), y acto seguido ingresé a la orquesta de Johnny Martínez coincidencialmente también dirigente sindical, en total mi permanencia en Los Ángeles duró 11 años, de finales del 65 al año 1976; cuando regresé nuevamente a New York. En los Estados Unidos sòlo he vivido en New York y Los Ángeles y una corta estadía en Puerto Rico que no fue mas de cuatro meses.



Nota: Las grabaciones de la Orquesta de René Bloch son espectaculares y muy perseguidas por los conocedores y coleccionistas explicables con una planta de músicos del calibre de los antes mencionados.


P. ¿Cómo fue su vinculación con SAR, donde fue figura muy activa?

R. A mi regreso a New York, Monguito “El Único” me llamó para que le arreglara dos temas y tocara el piano en un disco para la SAR. Eso ocurrió en 1979; Roberto Torres, uno de los directivos del sello, me pidió que ingresara como director musical ya que su pianista, arreglista y director, el maestro Manolo Albo, se quería dedicar de lleno a su trabajo de día. Hicimos la Charanga Vallenata y todo lo demás inclusive los discos de Henry Fiol con la SAR.

P. La época de la salsa romántica ha sido calificada como un “bache” para la música del Caribe; ¿por qué no nos da su concepto y cuál fue su situación en esa época?

R. En los 80´s, cuando la salsa romántica hace su aparición, yo simplemente seguí con la charanga y el son montuno, la música tradicional; además hice cabaret aquí en el Queens; creo que la salsa romántica fue un intento de hacer “másbailable” la música romántica la cual siempre tuvo un mayor número de fans que la del Caribe, a esa fórmula se le agregaron voces juveniles, para recrear el estilo popular de la década de los cincuenta (el duap), intentando tocar una nota sensible al latinoamericano, fue una vez más una estrategia de mercado para vender más discos.

P. Maestro Valdés, ¿cuál es su opinión y su participación en el movimiento del Jazz Latino?



Cali, diciembre 1964
Orquesta de Machito con Alfredo Valdés Jr.


R. Es un movimiento interesantísimo, existen una cantidad de recursos sin límites; desde instrumentos pre-colombinos hasta instrumentos de todo el mundo. Hay además diferentes maneras de enfocar la fusión. Se puede tratar de mantener la tradición afro-caribeña agregándole armonías variadas. Yo tengo dos grabaciones instrumentales de piano y ritmo, no he tratado de experimentar más, no sé por qué, pero aparece en mi agenda. Grabé un disco en 1962 (con Ray Barreto) para el sello Riverside que es un clásico de la discografía del jazz-latino, coincidencialmente titulado “Latino”.

P. Maestro, ¿qué significa “De La Habana a New York” en la carrera de Alfredo Valdés y su nominación al Grammy?

R. Significa varias cosas, la oportunidad de expresar que a pesar de haber vivido en Estados Unidos por más de medio siglo, sigo siendo cubano. Significa que cuando yo vine a este país que tanto me ha dado y que tanto quiero ha tenido muchos cambios… por ejemplo Miami no era lo que es hoy en día, para uso práctico..no existía. Además esta nominación al Grammy me da un orgullo tan grande que no encuentro palabras para expresarlo.



P. ¿Cómo visualiza desde New York el futuro de la salsa o si lo prefiere de la música del caribe? ¿la Gran Manzana sí resulta tan influyente como los 60´s y 70´s?, ¿qué opina de los movimientos que surgen aisladamente en países europeos?

R. Soy optimista y veo a la salsa muy prometedora, la música del Caribe es parte de nuestra cultura; según vaya tomando auge la economía latinoamericana y seamos más en número en los países primer mundistas, así se moverá todo lo que simbolice lo nuestro. Creo que New York seguirá siendo influyente porque lo es en otras actividades humanas, al fin y al cabo es el centro financiero del mundo. Los movimientos musicales que surgen aisladamente en países europeos no son más que ecos de la música cubana de hoy, a pesar de que los músicos son excelentes, no tienen nada que ver con la música que puso a Cuba en el mapa.

A continuación relacionamos su discografía como líder:

  • Al Valdés y su orquesta Vol. 1 y 2
  • Up tempo Mood
  • La fiesta no es para feos
  • Descarga en el guateque
  • Charanga ranchera
  • A Cataño
  • Su piano y su sabor
  • De La Habana a New York

    Debemos agregar que la participación de Alfredito como pianista en trabajos de otros grupos es muy extensa y comprende a músicos de la talla de Arsenio Rodríguez, Ray Barreto, René Bloch, Roberto Torres, Monguito, Henry Fiol, Son Sublime, entre otros.

    P. Agradeciendo su colaboración y deseándole lo mejor, sólo una curiosidad de colombiano, cuéntenos de la participación de Juan Piña en su último trabajo.

    R. El amigo Juan Piña le dio una pincelada muy bonita a mi producción. Está en mi agenda hacer algo con él independientemente en un futuro no lejano, Dios mediante. Un abrazo a todos...

    De nuevo mis agradecimientos.

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