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Con ocasión del Medellín de
Jazz celebrado en el mes de septiembre y
como un evento fuera de la programación,
se presentó en el Teatro Pablo Tobón
Uribe, el famoso trompetista cubano Alfredo
“Chocolate” Armenteros, una
de las figuras rutilantes del sonido del
caribe y el Latín Jazz. El Director
de Sonero de Barrio tuvo la oportunidad
de confraternizar con el destacado músico
quien le concedió la charla que ha
continuación transcribimos.
P: Maestro, ¿de dónde
viene el apodo de Chocolate?
R/ Bueno, eso fue en “Radio Cadena
Habana” cuando hacíamos un
programa de dos horas. Después del
programa, bajábamos y nos tomábamos
un café. Cualquier día, vino
una mujer me tapó los ojos y me dijo:
Chocolate, ¿tu no sabes quién
soy yo? Y yo le respondí: Señorita,
yo me llamo Alfredo Armenteros, yo no soy
“Chocolate”. Entonces ella volvió
y me dijo: ¡Si, usted es Eladio Sardiñas,
(uno de los campeones de boxeo que hubo
en Cuba)! Luego, ella me miró de
frente y siguió diciendo: ¡Ay
perdóneme, pero usted es igualito
a él! Desde aquel día, los
músicos empezaron a decirme Chocolate,
el “Chocolate Armenteros” y
hasta el día de hoy.
P: Y ¿cuáles orquestas
usted conformó?
R/ Estuve con Benny More, Arsenio Rodríguez,
Julio Gutiérrez. Luego, de pasar
por estas orquestas, estuve en el teatro
Campo Amor con la orquesta dirigida por
Peruchin. Más tarde pasé al
Tropicana en el año 1950 y de ahí
me fui para Haití, el primer viaje
fuera de Cuba. En ese lugar permanecí
seis meses y regresé de nuevo a Cuba.
Apenas toqué tierra cubana, observé
que la primera persona que me estaba esperando
era Mariano Merceron y Peruchin, para realizar
un programa a las diez de la mañana
(10:00 a.m.) que se llamaba “El Show
de la Mañana” en la emisora
C.M.Q.
P: Maestro ¿qué
tan cierto es que el Benny More llegaba
tarde a sus presentaciones?
R/ Eso es totalmente falso. Lo que pasa
es que nosotros siempre abríamos
el primer set de la presentación
cantando Fernando Álvarez y Rolando
La Serie, Después para el segundo
set venía el Benny More y se presentaba
ya que él era la figura. Y eso, lo
que se dice del Benny no es cierto; la orquesta
es la que empieza y la figura viene después.
Así como trabajo yo siempre en mis
presentaciones, mi orquesta es la que tiene
que abrir con dos números y después
entro yo.
P: Bueno maestro, ¿cuándo
fue la primera vez que usted visitó
Medellín?
R/ Bueno, eso fue en el año 1955
con la banda del Benny More. Eso fue algo
apoteósico porque lo mismo que hacíamos
en Cuba lo hicimos aquí en Medellín.
Hacíamos un programa de radio en
vivo (eso fue en el radioteatro) y también
nos presentamos en el Club Campestre. Recuerdo
que ese día alternamos con “Las
Hermanas Lago”.
P: ¿Cuál fue la primera
orquesta con la que usted grabó un
disco?
R/ Eso fue con René Álvarez.
El 18 de mayo de 1949 nosotros grabamos
el tema “Niña y Señora”;
de ahí pasé por la orquesta
de Arsenio Rodríguez, luego la de
Julio Gutiérrez y siguió la
de Peruchín. Con este último
tocábamos en el teatro Campo Amor,
acompañado de Carlos Pons, que el
era bailarín y hacia el papel de
negrito en aquella época.
P: Para usted, ¿cuál
es el mejor cantante que ha acompañado
en el género de la “Salsa”?
R/ Bueno, yo creo que fue al que el “Benny”
le colocó ese apelativo de “El
Sonero Mayor: el señor Ismael Rivera”.
Además, tuve la gran oportunidad
de grabar junto a él algunos temas
como el “Nazareno”.
P: ¿Porqué nunca perteneció
usted a las estrellas de la Fania All Star?
R/ En realidad a mí me llamaron para
ese proyecto, pero yo les dije que no me
gustaba ser estrella. Además, cuando
yo salí de Cuba y llegué a
Estados Unidos, como músico profesional,
(aunque yo no me considere así),
yo les dije a todos que no iba a regalarles
mi talento, ni a la Fania ni a nadie, porque
yo no iba a hacer copia de mi propia música
cubana... ¡Eso si que no! Por el momento,
si me llaman a grabar, pues grabo con todo
el mundo; “pero no puedo pertenecer
a un estrellato inventado”.
P: Señor Armenteros, ¿cómo
fue que usted llegó, por primera
vez, a Estados Unidos?
R/ Mi llegada fue en el año 1956
con la orquesta de Fajardo. Estuvimos tocando
en el teatro Astoria durante una semana
y de ahí pasamos a tocar al Palladium,
pero yo ya había tenido una propuesta
de Mario Bauzá y de “Machito”,
los cuales me habían visto tocar
en Venezuela (en el año 1952), y
me dijeron: ¿te gustaría ir
a Estados Unidos e integrarte con nuestra
orquesta? Yo les respondí: ¡En
cualquier momento viajaría a Estados
Unidos para estar en su orquesta!... Luego,
cuando llegué en 1956 a Estados Unidos,
me expresaron: “la oferta que te hicimos
todavía esta vigente”. Después
Mario Bauzá se acercó y me
dijo: bueno, ¿tú que piensas?;
entonces yo le respondí que cuando
llegara a Cuba, con la orquesta de Fajardo,
arreglaría todos los papeles; en
una semana lo llamé y le dije que
ya tenía un contrato profesional
y mi residencia para trabajar con ellos.
P: Cuéntenos un poco de ese
tema que Arsenio Rodríguez, le escribió
a usted.
R/ Cuando yo entré al conjunto de
Arsenio yo no tenía uniforme del
grupo, entonces Arsenio le pregunto a René
Scull (que era primo de él), cómo
era la forma de ser mía, René
le dijo: él siempre usa sombrero,
siempre esta “guayando” los
dientes y disfrazado de “guapo”.
René dijo eso, porque cuando uno
llega del campo a una ciudad siempre encuentra
a alguien que lo mira a uno por debajo;
cierto día estábamos tomando
unos traguitos y llegó un tipo que
le dijo al cantinero: ¡Oye! dame un
traguito que lo paga el campesino... entonces
yo empecé a “guayar los dientes”
y me eché el sombrero pa' atrás;
luego le dije al tipo: ¿tú
me echaste dinero en el bolsillo, como para
que yo te compre un trago a ti? ¡Oye
chico!, ¿qué te crees tu?
Que porque vine del campo, ¿qué
crees que soy?...
En fin, esa historia se
la contó René Scull a Arsenio
Rodríguez y ahí fue donde
Arsenio me escribió la canción
“Me voté de Guaño”
que quiere decir, guapo. Entonces, cuando
“Arsenio” escribe la canción
me dijo: ¡Éste es un regalo
que te voy a hacer a ti!...
El maestro Armenteros realizo
una decorosa presentación en la ciudad
de Medellín haciendo gala de su simpatía
y dominio de la tarima, alternando con los
asistentes y recordando algunos de los temas
que lo han hecho famoso. Finalmente cerró
su periplo por Colombia en un concierto
en la ciudad de Bogota que recibió
muy buena crítica y con el cual se
cerró el Festival Internacional de
Jazz de la capital colombiana.
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