| Publicado
20 de Diciembre de 2006
En el mes de septiembre del presente año
se llevó a cabo, en la ciudad de
Barranquilla, el Festival más importante
de Colombia y el Caribe, “El BarranquiJazz”;
evento en el cual participaron grandes artistas
de la música Jazz y el Latin Jazz
como Israel López “Cachao”,
Eddie Palmieri, Justo Almario, Alex Acuña
y Edy Martínez, quien fue el homenajeado
especial en la noche de celebración
de los 10 años de creación
de este importante festival.
También es importante
resaltar la participación de algunas
agrupaciones poco reconocidas en nuestro
medio, pero que permitieron al público
presente en los diferentes escenarios, el
deleite y el disfrute de su excelente calidad
musical.
Más de 150 artistas
alegraron las noches en el del Teatro Amira
de la Rosa y en el Parque de La Paz, entre
ellos el violinista uruguayo Federico Britos;
el pianista de jazz, Kenny Barron; Rumbatá
Big Band de Holanda y agrupaciones renovadoras
como Bahía de Cali y Puerto Candelaria
de Medellín.
A continuación presentamos la entrevista
realizada el pasado 16 de septiembre del
año 2006 a uno de los grandes maestros
de la música: el señor Israel
López, más conocido como “Cachao”.
(Hora 5:30 p.m. Hotel del Prado)
Cachao es un personaje natural
de La Habana, Cuba. Es el menor de tres
hijos, ha sido compositor, director de orquesta
y contrabajista y hoy, a sus fecundos 88
años, este personaje aún sigue
convocando personas con su arrollador talento,
ya que su trayecto musical le ha permitido
tocar en más de 250 orquestas a través
de toda su carrera.
C.P.:¿De dónde
sale el célebre apelativo de Cachao?.
C.: De Aurelio López, mi bisabuelo
que era andaluz y utilizaba mucho el cachondeo,
la broma. De cachondeo sale “Cachao”,
como si fuera un apellido. Y yo lo tengo
como denominación artística.
¡Eso suena mejor!.
C.P.: ¿Cuándo empezó
a desarrollar esta profesión?
C.: Yo empecé en el año 1926
a tocar, pero a los ocho años de
edad comencé bajo la orientación
de mi padre y mi hermano mayor.
C.P.: ¿Es cierto que usted nació
en la misma casa en la que nació
José Martí y es cierto también
que el día del cumpleaños
se formaba un problema?.
C.: Si como no, ahí nacimos todos,
en la calle Paula l02 y en el barrio Belén
de Cuba. Todos los años ocurría
una verdadera peregrinación. Mi familia
ha vivido mucho tiempo allí y todos
los años, el 28 de enero, cuando
se conmemoraba el nacimiento de Martí,
teníamos que dejar la casa para la
visita de los escolares y sus profesores.
¡Imagínese usted!. Teníamos
que abandonar la casa después de
pintarla cuidadosamente.
C.P.: ¿Tiene qué ver con la
canción “A la Loma de Belén”?
C.: Casi, casi. Eso fue en el año
20, dos años después de haber
nacido yo cuando empezaron con la Loma de
Belén y todo eso. (Riéndose)
C.P.: Hablemos de sus hermanos músicos.
C.: De Orestes, Coralia y yo. Orestes era
un hombre bueno, el primero de la familia
y un ejemplo que yo quería imitar
pues era mi ídolo. Entre mi hermano
y yo hicimos un promedio de tres mil danzones,
mil quinientos él y mil quinientos
yo. En una semana hacíamos hasta
veintiocho danzones. ¡Eso era mucho!
y llegó un momento que eran demasiados,
por ejemplo cuando surtíamos la Orquesta
de Arcaño y sus maravillas.
¿Le cuento una anécdota?
Cuando eso yo fumaba cinco paquetes diarios
de cigarrillos mientras escribía
música. Yo iba a levantar el lápiz
y me lo ponía en la boca y el cigarrillo
en la oreja. ¡Cosas de muchachos!.
Entonces mi hermano reía y me decía
“Te vas a quemar un día de
estos, pon más atención”.
C.P.: Qué agrupaciones recuerda de
sus primeros años?.
C.: Sí, existían muchas orquestas
en aquella época. Estaba Belisario
López, Antonio María Romeu,
la Orquesta Gris, la Orquesta de Cheo Belén
Puig, la Orquesta Ideal, la Orquesta Melodías
del 40 y los conjuntos de Arsenio Rodríguez,
Conjunto de René Álvarez,
el Septeto de Alfredo Bologña, el
Sexteto Occidente ,El Septeto Nacional,
Septeto Habanero, Septeto Favorito, Septeto
Botón de oro, siempre Septetos. Mi
hermano Orestes fue el primero que le puso
trompeta a los septetos cubanos con su Septeto
Apolo y es en el año 1926, cuando
graba para la RCA Victor. ¡No fue
la Sonora Matancera la de la primera trompeta,
como se dice por ahí¡
C.P.: Y usted se inicia profesionalmente
con cuál orquesta?.
C.. Yo realmente me inicio en el son. Era
percusionista bongocero de una agrupación
infantil, en la que nos divertíamos
mucho. El director, un muchacho de 14 años
del que seguramente tienes que haber oído
hablar, Roberto Faz, nacido en Regla quien
llegaría a ser uno de los mejores
soneros y boleristas de Cuba.
A mis doce años llegué
a tocar en la Orquesta Filarmónica
de la Habana durante treinta años,
con directores desde Pedro San Juan hasta
Erick Kleiber.
Trabajé con Ernesto Lecuona en tres
temporadas, con Gonzalo Roig y con Rodrigo
Prats. También trabajaba ópera
y zarzuela en la opereta y en el ballet.
Alguna vez acompañamos a Renata Tebaldi,
Ezzio Pinza y Mario del Mónaco.
Un Chiste: Alguna vez una
soprano que sentía al bajista sin
el ritmo adecuado se le acercó y
le dijo: maestro ¿6x8? y él
le contestó: 48.
Yo por ejemplo, tocaba un
concierto de frac “parecía
un pingüino con eso”. Cuando
terminábamos el concierto íbamos
al baile, ¡fíjese usted!, me
quitaba el frac y me ponía una camisa
guarachera que era lo que se usaba. Si me
aparezco de frac al baile, me matan, porque
eran dos ambientes completamente diferentes.
C.P..¿En qué momento participó
usted en el cine y de qué manera?
C.. Eso fue en el año treinta donde
yo tenía siete presentaciones diarias.
Primero yo acompañaba el cine silente
con Bola de Nieve donde tratábamos
de producir los sonidos según el
argumento de la película. Había
un ayudante que se emborrachaba y empezaba
a hacer como ochenta tiros con una sola
pistola, parecía una ametralladora
y claro, el público se daba cuenta
y se reía. Desde los años
30's, las películas tenían
su banda sonora y ahí terminan todas
las orquestas del cine silente que había
en ese momento. Ese acontecimiento nos obligó
a hacer los bailes para poder vivir.
C.P: ¿Con cuales orquestas populares
empezó a tocar los bailes y los danzones?
C.: Con la primera orquesta que toqué
se llamaba Orquesta de Marcelino González,
una orquesta también de muchachos.
Tenía doce años y en ese año
empecé con Marcelino a tocar bailes.
Después de Marcelino vino la de Antonio
María Romeu. Yo también trabajé
con Pablito Quevedo que también muere
muy joven de una enfermedad. La orquesta
se llamaba “Los Caciques”. Es
un misterio saber porqué no grabó,
ya que era un ídolo en La Habana
y la verdad es que las grabaciones no eran
muy fáciles en aquélla época,
porque se grababa en Cuba y se iba a hacer
el disco en Nueva York o en New Jersey.
Así grabaron Matamoros y María
Teresa Vera con su Sexteto de Occidente,
que a la gente le parecía raro que
una mujer dirigiera, pero ella era una persona
muy dulce e inspiraba respeto. Era encantadora
y tenía una voz única, como
la de Barbarito Díez. Yo inauguré
la CMQ que después se convirtió
en Radio Suaritos
C.P.: Cuéntenos un poco del espíritu
que animaba a los integrantes de la Orquesta
Arcaño y sus Maravillas del Siglo.
C.: Éramos jóvenes inquietos
con ganas de renovar la música, nos
estábamos preparando y queríamos
ir más allá de los danzones
tradicionales. El pianista Jesús
López, era muy original. Ulpiano
Díaz con excepcionales cualidades
rítmicas. Mi hermano y yo éramos
los compositores. De ahí sale el
Mambo y otras nuevas e interesantes obras.
C.P.: Quiénes eran los violinistas
de aquel tiempo?
C. Bueno, teníamos a Elizardo Aroche
y Raúl Valdés.
C.P.: ¿Virgilio Diago no tuvo que
ver?
C.. Si como no, yo lo conocía. Virgilio
estaba en la Orquesta Maravillas del Siglo,
pero tenía una particularidad: era
músico sinfónico y concertista.
C.P.. ¿Cuál es la mejor época
de Arcaño?
C.: Bueno, estuve con la orquesta doce años.
En ese lapso de 1937 a 1948, ¡que
fue cuando yo me fui¡, la orquesta
era díficil de igualar. Fue la mejor
época que tuvo la Orquesta de Arcaño,
porque ensayábamos mucho, estrenábamos
obras y todavía estaba mi hermano
Orestes, Jesús López, Ulpiano
y yo. Todos después se fueron de
esa orquesta e incluso, Arcaño no
pudo tocar más por el problema muscular
en su labio, y es ahí cuando busca
a José Fajardo y a José Antonio
Díaz, a quien llamaban “El
Cojo”. ¡Ya fue diferente¡.
C.P.: ¿José Antonio Díaz
tocó con Romeu también?
C.. Tocó con Romeu la mayoría
de las veces y con el último que
trabajó en Cuba fue con Barbarito
Díez. A pesar de su limitación
física, jugaba pelota y corría
con sus muletas. Era muy cómico.
Yo nunca había visto eso. ¡Imagínese
la escena!
Entre otras flautas extraordinarias encontramos
la de Aurelio Herrera, “Panchito flauta
mágica”, cuyo nombre en realidad
era “Panchito Labat”. Tenía
muy buen sonido. Ah! Era una época
formidable. Sí, ¡Uhhh¡
formidable, estaba Alfredo Brito, también
con bello sonido y hermosas composiciones.
C.P:. ¿ Maestro, conoció usted
a Roberto Ondina?
C.: Sí, trabajamos juntos en la Orquesta
Filarmónica. Él era fabuloso.
Era uno de los mejores flautistas del mundo.
Cuando el Maestro Kleiber estaba dirigiendo
la “Sinfónica de Filadelfia”
fue a Cuba, y oyó a Ondina. Hay una
obra de Ravel que él tocó
muy bien y se la hizo repetir diez veces
diciéndole: Maestro, ¿es que
estoy tocando muy mal? Y él le contesta:
“No señor, es que quiero oírlo
porque está tocando muy bien”
y le ofrece una plata para irse al extranjero
a trabajar. En aquella época no se
pagaba mucho en la Filarmónica de
Cuba. No obstante la tentadora oferta no
logró convencer a Ondina de viajar
porque pensó que, bregar con el idioma
inglés y además el ambiente,
era muy pesado por la discriminación
que estaba muy fuerte .
C.P:. En Arcaño, ¿De quién
es la idea de incorporar música de
los EE.UU. como por ejemplo la de Broadway
o Rapsodia en Azul de George Gershwin?
C.: Bueno sí, un danzón mío
que me inspiró Broadway como en el
año 48. Cuando estuve la primera
vez en EE.UU. y en New York paseando por
Broadway, me maravillé y entonces
le adicioné algunas melodías.
Bueno, en la primera parte tenemos Aleluya
(tararea), la segunda tiene algo de Gershwin
y la última parte de Jerry Roll Morton.
En otras obras, colaborábamos todos
para hacer esos arreglos.
Mi hermano dice: “No
sabemos porqué la gente y la juventud
en especial, aceptaba todo eso, todas esas
locuras que son del Mambo”.
En el año 1937, hicimos
un ritmo tan rápido que la gente
no podía bailarlo, porque era la
época del romanticismo, ¡Ellos
no bailaban eso¡, entonces acordamos
reducir la velocidad, hicimos Mambo-Danzón
y ya la gente si lo bailaba. Pero en el
año de 1946, Dámaso Pérez
Prado, hace una música de Mambo,
la organiza con metales, saxofones, trompetas,
trombones y ritmo completo. Pero, entonces
hay una cosa que yo quiero aclarar: ni Pérez
Prado ni yo, tuvimos nunca una controversia,
por el contrario, éramos buenos amigos.
C.P:. ¿Ustedes no pensaron en demandarlo
por utilizar el nombre de Mambo?
C.: No, no, no. Pero, ¿por qué?
En realidad lo que sucede es que si no es
por Pérez Prado, el Mambo no se conoce
en el mundo. Es una cosa que hay que agradecérsela
a él. Gracias a él, el Mambo
tuvo éxito.
C.P. ¿Porqué eligen ustedes
al señor Antonio Arcaño como
el Director de las Maravillas del siglo?
C.. Bueno, en ese momento Arcaño
estaba mejor preparado que nosotros para
hacer las negociaciones, porque el músico
generalmente no es comerciante y es muy
malo haciendo comercio. Pierde dinero. Arcaño
era más diligente con eso y efectivamente
fue el que llevó la orquesta hacia
el puesto que tuvo.
C.P:. He sabido que pretendían crear
un cierto oligopolio de orquestas con el
cual pretendían manejar el mercado
de La Habana ¿Fue Arcaño el
de la idea de crear los Tres Grandes?
C.: Más o menos decían eso,
pero el lema salió de la Segunda
Guerra Mundial: “Churchill, Stalin
y Roosevelt” ya que estaban de moda
esos grandes políticos. Los Tres
Grandes musicales eran: Melodías
del 40, Arsenio Rodríguez y Arcaño
y sus Maravillas. Figúrese, la competencia
era tremenda.
En 1949 inauguré
el gigantesco Teatro Blanquita (hoy Llamado
Carlos Marx), que se hizo a capricho del
millonario Ornedo, el cual, le puso columnas
de colores (parecía una barbería)
y una pista de hielo, que era terrible para
tocar allí, por lo frío.
C.P:. ¿Cómo percibió
usted la llegada de nuevas orquestas, como
por ejemplo, la Orquesta Aragón?
C:. Si, muy buena la Orquesta Aragón.
Se crea también la Orquesta América
y las dos compiten con el Cha cha chá;
sin embargo, tiene más éxito
la Aragón porque presenta mejor ritmo,
a diferencia de las otras. Luego se vuelve
una orquesta especialista y entonces sobrepasa
a la Orquesta América y por ello
La Aragon le da la vuelta al mundo.
Esto hizo que la Orquesta América
fuera bajando porque todo el mundo prefería
escuchar a la “Orquesta Aragón”.
C.P:. He oído que Cristóbal
Díaz Ayala, América y Jorrín
se dedicaron un poco a debatir en México,
dejándole así el campo abierto
en Cuba a la Orquesta Aragón?
C:. Cierto, así fue.
Además, la Aragón tenía
la gran flauta de Richard Egues quién
acaba de fallecer el 1 de Septiembre en
Cuba. Él era formidable. Él
me interpretó una pieza que grabó
conmigo y le quedó muy bien: “Sorpresa
de flauta”. Él fue el primer
clarinete solista de Santa Clara, porque
era clásico y además era pianista.
C.P:. Aparte de Arcaño y sus Maravillas,
¿Qué otras charangas califica
usted como bien afinadas?
C:. Habían muchas, como “Los
Caciques de Ciro Llerena”, donde cantaba
Pablito Quevedo. La orquesta de Valedor
y un gran número de orquestas que
desaparecieron, incluso hubo algunas que
no duraron ni una semana.
En el año 1949 yo me alejé
de Arcaño para tocar con una orquesta
sinfónica que interpretaba toda clase
de géneros. En esa época inauguramos
el “Hotel Habana Rivera” era
como el año 57. Estuve cinco años
hasta el 62, y luego me fui para España.
C.P:. Maestro, ¿Cómo surge
la idea de las descargas? ¿Qué
fue lo que lo motivó a usted para
eso?
C.. No, eso fue una cosa de ocasión,
en el 57 dije: ¡Vamos a hacer esto
a ver que pasa¡ Cité a todo
el mundo a las cuatro de la mañana
e íbamos grabando hasta las nueve
de la mañana. Hicimos en cinco horas
todo eso que oyeron ustedes, de ahí
en adelante; pero no lo hicimos con la idea
de que fuera un negocio. La intención
verdadera, era innovar y tocar lo que nos
gustaba. Después de todo eso nos
dijimos: ¡Vamos a escondernos todos
porque nos van a matar¡ Y contra lo
esperado les gustó.
C.P.: Cuando usted se va de Cuba hacia España,
entiendo que trabajó con Ernesto
Duarte. ¿Es cierto?
C:. Naturalmente, yo participé en
la Orquesta que se llamó “Sabor
Cubano”, así se llamaba y Madrid,
era el punto clave de nuestras actividades.
En España, estuve desde el año
62 hasta finales del 63. Casi dos años.
No grabamos porque Ernesto Duarte tenía
mucho trabajo, pues fue nombrado jefe de
la RCA Víctor y tenía que
ocuparse en otras actividades.
C.P.: ¿Con Machín trabajó
allí en Madrid?
C.: No, con Machín trabajé
en Cuba, en la vieja época. Teníamos
dos trabajos: en una funeraria y en una
venta de guarapo. El de la funeraria decía:
“Si algún día se le
ocurre morirse y se muere, pida su tendido
a la Funeraria Fuentes. Ésta es la
mejor vida de muerto posible”. ¿Sabes
lo que es eso?, es más, teníamos
un libreto especial para la calle por donde
iba el funeral. Y el de la fábrica
de guarapo decía: “Tome el
mejor guarapo hecho con cañas especiales”.
Jmm!! que va, eran cañas comunes
y corrientes. Ese era Machín, estuvimos
como tres meses. Luego se fue a Europa después
de triunfar en los Estados Unidos.
C.P:. ¿Es cierto
que usted ha participado en Orquestas de
Tango?
C.: Sí, También estuve con
Libertad Lamarque dos años. En Nueva
York, yo la acompañaba y cuando estuvo
en Miami también. Así mismo
estuve con Aceves Mejía de mariachi.
C.P:. ¿De mariachi?
C:. Sí, usé el traje de mariachi.
El sombrero no era de los buenos, no era
de piedra sintética sino de ésas
de la calle. Pesaba mucho; sudando, sudando
y el sombrero pesando. Luego dije: “¡No!,
se acabó el mariachi para mí”.
(ríe)
C.P:. ¿Qué diferencia fundamental
encuentra usted para interpretar el bajo
en la música cubana y en el Jazz?
C.: Eso son cosas diferentes, distintos
estilos. El Jazz hay que tocarlo de una
forma y la música criolla de otra.
Tiene uno que pensar en todo momento que
una de ellas es americana, tiene que sentirse
compenetrado con esa cultura, porque si
no, ¡vaya! “La toca uno, pero
no la siente”. Eso da mala impresión,
no se oye como uno quiere y todas esas cosas.
Yo he tocado toda clase de música,
hasta la música griega que es tan
difícil, pues tiene compases muy
complicados de 10x8 que no los entienden
sino ellos.
C.P:. Usted tiene un estilo muy personal
porque no es solamente en la digitación
admirable que tiene o el dominio del arco,
sino que utiliza el contrabajo como instrumento
de ritmo
C.: Claro, hago mis cosas como si fuera
una tumbadora o un bongó y formo
un lío tremendo y después
de ahí hasta lo golpeo. Son travesuras
que dan variedad. Aparte de eso, yo creo
que no hay que tocarlo así con seriedad.
Hay que moverse y ponerle sabrosura y humor.
Cuando llegué a los
Estados Unidos grabé con mucha gente.
Con Joe Quijano, Machito,Tito Rodríguez,
Charlie Palmieri. Después grabé
con mis propias agrupaciones en donde, por
ejemplo, hay un disco que tiene “Walpataca”
(palabra inventada por mí) “El
Caballo de Tom Mix” y “La Pausa
de Cachao”.
C.P:. (Pregunta Jaime Andrés Monsalve).
Al momento de usted componer ¿lo
hace con el contrabajo o con el piano?
C.: La mayoría de las veces no necesito
de ningún instrumento. Uno puede
componer sin sonar un instrumento. Hoy es
más fácil grabar una melodía
porque se coge la grabadora y se deja el
registro; pero antes, había que tenerla
en la mente y a veces a la media hora uno
se preguntaba: ¿Qué era lo
que yo estaba cantando?. Se iba la inspiración
y a lo mejor no vuelve nunca. Hay que dejarlo
ahí y a lo mejor, un día,
el menos pensado, usted dice: “Tengo
aquí guardado este recuerdo”.
Es increíble lo que hace la mente
con la composición. De pronto responde
de nuevo la inspiración.
C.P:. ¿Qué piensa sobre la
muerte?
La verdad es que cuando
uno tiene cierta edad se va preparando.
Cualquier cosita que uno siente a veces
y cree que llegó el momento.
Yo estuve muerto diez minutos hace dos años.
Me sentí en un lugar desconocido
para mí, muy frío, rodeado
de montañas, de nieve y yo, congelado
en medio de ellas. Pero no estaba incómodo.
Nada del túnel ese que hablan. Me
salvó un primo de Andy García,
quién es médico y después
de examinarme dijo: ¡Está muerto¡.
Luego me puso una inyección y me
revivió. De eso sólo me enteré
hasta el otro día.
C.P:. ¿Cuál
es su fórmula de vida optimista?
C:. Desde que nací
eliminé el mal humor. Pase lo que
pase, hay que reír y vivir sin preocupaciones.
Hay que tener paciencia. Yo soy el rey de
eso y tocando me olvido de todo.
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