Muchísimas veces
me han preguntado qué clase de
Salsa yo enseño a bailar y me
he quedado muy intrigada, porque para
mí que vengo de donde nació
esta forma bailable del ritmo son, creía
que sólo existía una sola
que en mis tiempos en Cuba llamábamos
«Casino». A través
de más de una década enseñando
a bailar, viendo que cada día
se hace más famosa esta modalidad
danzaría, me he dado cuenta que
muchos jóvenes en Estados Unidos
encuentran diferentes tipos de Salsa,
entre el estilo cubano, el colombiano,
el neoyorrican y otro bien disparatado
que le llaman «Salsa-Mambo».
Para poder entender
estos puntos de vista he tenido que
mirar serenamente a los bailadores del
mundo, y tratar de olvidarme que yo
soy cubana criada entre «casineros»
(bailadores de Casino que aprendí
a bailar mucho antes que en N.Y. le
llamaran Salsa). Para adentrarnos en
el tema tendremos que definir que cosa
es «Salsa», sin elaborar
un trabajo enciclopédico ni meternos
en complicaciones históricas
ni etimológicas que les tengo
para un trabajo aparte. Para definirlo
he escogido las palabras de alguien
bastante neutral, el profesor Laurent
Valois, francés, investigador
y coleccionista de música, que
ha creado la página www.mayumbero.fr.st/,
y que sencillamente ha dicho al respecto:
«La salsa no es un ritmo, si mucho,
es un género musical que utiliza
ritmos cubanos.»

"Pareja Bailando" - Fernando
Botero
Esto coincide con mi
opinión de que Salsa es lo que
llamaron en New York al principio de
la década de 1970 a la mezcla
de ritmos cubanos que en nuestro país
se hicieron famosos gracias a la fundación
de la radio en 1922. En ese entonces
le nombraban guajira-son, rumba-son,
son-guaguancó, son-pregón,
etc., respetando el nombre de su forma
básica. También en New
York y otras partes del mundo han usado
el vocablo Salsa para nombrar a ritmos
bien definidos como el Mambo, el Danzón,
la Rumba, el Chachachá, la Pachanga,
que son distintos entre sí y
se bailan cada uno de diferente manera
y que cualquier cubano bailador de antes
de 1969 podía reconocer por su
nombre propio. Pero la base fundamental
de lo que en la ciudad de los rascacielos
llamaron Salsa está en el ritmo
del son cubano, aunque le agreguen diferentes
instrumentos y utilicen mezclas con
otros géneros musicales y cada
orquesta le dé un sonido personal,
sigue siendo 100% música cubana
y en Cuba se bailó mucho antes
que en cualquier parte del mundo.
Observando lo que nombran
estilo colombiano ví que no es
otro que la forma que conocieron en
Colombia para bailar la música
cubana, lo más probable de cuando
fue la Sonora Matancera en la década
de 1950 porque la agilidad que despliegan
en sus pies sin dar vueltas y bailando
separados, es lo que se hacía
en Cuba en esos mismos años con
la música que sacaban las sonoras
y lo que se bailó después
cuando se popularizó la Pachanga.
La llamada salsa neoyorrican
es el estilo que adoptaron los puertorriqueños
y latinos de Nueva York a principio
de la década de 1970 con la influencia
del Conjunto de Arsenio, más
la Pachanga de Davison y las descargas
jazzistas a lo Cachao, antes de que
los artistas locales como Palmieri pusieran
lo suyo; lo que nos trae un baile movido
desde la cabeza a los pies como las
rumbas, que a un Casinero le parece
desorganizado y los pies cruzados, es
que las orquestas de la ciudad de los
rascacielos mezclaron los ritmos cubanos
con el jazz y esto no permite mantener
la misma forma de baile, de ahí
que se acostumbraron a bailar sin coordinar
la velocidad con el ritmo o la melodía,
como hacían los bailadores cubanos
de mi época o los boricuas, los
caleños y los venezolanos.
No pasa lo mismo cuando
el estilo es puertorriqueño que
se parece al «casino» cubano
con menos floreos, porque no tienen
los pasos derivados del Guaguancó
y la Columbia, influencia netamente
habanera que vemos igualmente en bailadores
europeos específicamente de Barcelona,
Madrid, Suecia, Francia e Italia.
El estilo venezolano
tiene gran influencia de las orquestas
Sensación Latina y en especial
de Oscar D'León que están
basados en las enseñanzas de
Beny Moré y su Banda Gigante,
y en Cuba en la década de 1960
le llamábamos baile Casino con
Son Montuno, donde las rodillas había
que flexionarlas más y era menos
rápido y algo más simple
que el baile Casino común. La
Salsa estilo suramericano y centroamericano
es influenciada por el baile Cumbia,
de ahí que brinquen un poco y
muevan los brazos al mismo tiempo que
los pies como se hace en el Merengue
y en las Rancheras, lo que en Cuba le
decimos «sacar agua».
Hay una forma muy norteamericana
que para mí es demoledora, a
lo que le decimos con sorna «matadores
de cucarachas» ya que bailan robóticamente
como una marcha (1,2, y 3), y no entienden
que para bailar hay que escuchar la
música por eso machacan los pies
con fuerza. De este estilo sale la variante
«ballroom» que igual a la
mayoría de los neoyorrican de
la década de 1990, dan muchas
vueltas y no marcan con el ritmo (no
así los neoyorrican de antes
que bailaban tan bien como los boricuas,
sin preocuparse por la coreografía
sino ir con la música). Todo
esto ocurre porque le prestan mucha
atención a las vueltas, se las
aprenden de memoria, y el bailador no
puede improvisar los pasos de acuerdo
a la música que escucha, porque
en realidad es un robot. Esta manera
de bailar es por estar mal orientados
por otros que no sabían donde
poner las piernas o porque la mezcla
del son con el jazz quieren bailarla
de igual forma. Dice el excelente investigador
boricua Israel Sánchez Coll en
su trabajo titulado Antología
de la Salsa Clásica de los Setenta
(www.oasissalsero.com) que «eso
es porque no siente la clave. La clave
de la salsa y su perfume melódico
del montuno, nace y se percibe desde
adentro del pecho».
En Costa Rica existe
un video que venden para aprender a
bailar Salsa con el nombre Merecumbé,
y enseñan peor que los robots
norteamericanos, porque cuentan cuatro
tiempos lo que generalmente se hace
a tres tiempos o seis. Es como si marcaran
el paso original de la Conga cubana,
que han copiado en la década
de 1990 para bailar la bachata dominicana.
Lo peor es el término «Salsa-Mambo»,
quien lo inventó con seguridad
a la hora de bailarla no sabe nada ni
de Salsa, mucho menos de Mambo.
Cualquiera de estos
estilos puede ser bueno para el que
así lo crea, es la evolución
que ha tenido aquel baile que nació
en el oeste de la capital cubana a finales
de la década de 1950, demostrándonos
que el baile estilo “Casino”
se ha desarrollado por el mundo de acuerdo
a la orquesta que esté tocando
y al autollamado maestro que lo esté
enseñando.-
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