FRANKIE
DANTE...
UN REBELDE CON MUCHA CAUSA.
Por Marcelo
Palacio Bermúdez.
Director de “El Lenguaje del Son”
Emisora Cultural Universidad de Antioquia.
1410 Khz a.m.
maraquero_69@hotmail.com
En
nuestro espacio radial “El
lenguaje del Son” que se transmite
a través de la Emisora Cultural
Universidad de Antioquia 1.410 Khz
en a.m., los sábados a las
3 de la tarde y los viernes a las
9 de la noche, nos hemos preocupado
por exaltar la labor importante
de los soneros; aquellas grandes
figuras que permanecen en el recuerdo
del gran público. Pero no
olvidamos a los “otros”
soneros, quienes con su trabajo
constante lograron también
dejar una huella imborrable entre
sus colegas y amigos y entre aquellos
que tenemos la oportunidad de conocer
su trabajo y profundizar en su historia,
esos soneros que recordamos siempre
con admiración, cariño
y respeto pues son ellos quienes
por medio de sus tonadas reflejan
todo el sentir de la gente buena
de los barrios humildes de las grandes
urbes del caribe.
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El sonero es y será siempre el
mensajero, la voz oficial de una gran
cantidad de hombres, mujeres y niños
que no encuentran respuesta a sus necesidades
y aspiraciones; personas humildes que
han padecido la indolencia de una sociedad
que los estigmatiza y rechaza. Este grupo
de personas encuentran en la música
y en quienes la interpretan y transmiten
(los soneros) un oasis, ese bálsamo
que los libera por momentos de esa esclavitud
psicológica a la que están
sometidos.
Un exponente de ese desarraigo de esas
ansias de expresar el dolor y la amargura
de sentirse marginado, pero también
la alegría y el orgullo de hacer
parte de un pueblo cuyas características
son la solidaridad y el amor por su tierra
y su gente, es sin temor a equivocarnos,
FRANKIE DANTE
Frankie hace parte de
una clase de soneros en vía de
extinción (de los que difícilmente
se encuentran por estos días);
músicos bravos, con personalidad,
insobornables; de aquellos que no se rinden
ante el yugo comercial o monetario, que
sintieron y transmitieron ese mismo sentimiento
para que otros gozaran, experimentaran
y pensaron.
En este
orden de ideas permítanme con profundo
respeto disentir en parte con el escritor
venezolano Cesar Miguel Rondón autor
de “El libro de la salsa” Crónica
de la música del caribe urbano, cuando
en el texto analiza el tema de las orquestas,
músicos y cantantes que presentaron
trabajos valiosos en un ambiente cargado
de tanta mediocridad; refiriéndose
a Frankie Dante, Cesar Miguel escribe lo
siguiente: “Dante, que es una de las
tantas víctimas de las “listas
negras” del ambiente latino de Nueva
York y siempre se caracterizó por
un espíritu rebelde que no dejó
de ser consecuente con algo que la salsa
arrastraba en el fondo: el desesperado sentimiento
del ser marginado que exige ser oído
hasta aquí totalmente de acuerdo
Sin embargo, Frankie nunca llegó
muy lejos, no podía hacerlo. Y no
tanto por su rebeldía y las “listas
negras”, sino simplemente, por que
como cantante exhibe demasiadas limitaciones.
Ninguno de sus discos soporta el juicio
del melómano acostumbrado al buen
canto caribe”.
Rondón
dice: “...ninguno de sus discos...”
pero para el comentario sólo referencia
una sola producción: Orquesta Falmboyán
con Larry Harlow.
Para mí
es muy claro y tengo presente la importancia
del trabajo de los cantantes con una voz
cultivada, una voz educada; estas hacen
parte fundamental en la historia de la salsa
y crean grandes figuras e ídolos
como Cheo Feliciano, Santos Colón,
Adalberto Santiago o Rubén Blades;
pero no podemos descartar de plano a cantantes
como Luis “El tirano” Rodríguez,
Frankie Hernández, Salvador Tirado,
Leo González o una larga lista de
vocalistas que junto a Hector Lavoe o Ismael
Rivera, representan el sentir de un pueblo
y con sus voces, muchas de ellas olvidadas,
cantaron sus penas y alegrías a un
barrio que al igual que ellos padecía
las mismas dificultades.
A pesar
de su fuerte personalidad, Frankie Dante
siempre demostró ser muy espiritual,
un ser humano sensible entregado a causas
nobles como la paz del mundo, el amor a
Jesucristo o la ayuda mutua; pero estos
buenos propósitos fueron catalogados
como actos de rebeldía que desde
todo punto de vista estaban en contra de
todo lo establecido por el sistema, y el
cantante como el salmón buscando
incansablemente su lugar de nacimiento,
nadó siempre contra la corriente.
El modo de ser, la forma de pensar y de
actuar de Frankie Dante se refleja en el
repertorio de su banda, un repertorio que
se caracterizó por tener números
de salsa aguerrida, salsa de barrio y Frankie
aprovecha la oportunidad para expresar su
inconformismo frente a muchas posturas que
él consideraba injustas, al igual
que rechazaba
lo ya establecido.
Es así como el sonero pide que los
músicos aquellos que están
fuera del monopolio sean respetados y mejor
remunerados, lanza dardos venenosos contra
estos monopolios discográficos gritando
a los cuatro vientos... “me quieren
eliminar... me quieren crucificar...
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